2/6/07

Cuestiones Sindicales

La política del PP en materia social, económica y laboral desembocó en la reforma del desempleo aprobada por el Gobierno. Una política caracterizada por la precariedad, inestabilidad e inseguridad laboral, deterioro de las condiciones de trabajo y de los derechos de los trabajadores, aumento de la siniestralidad...

La huelga general fue una manifestación contra todo eso y para reclamar un cambio en la actitud del gobierno y, también, en la de los cada vez más "profesionalizados" dirigentes sindicales. Actitudes que conformaban un diálogo social, benéfico para las empresas y organizaciones patronales, pero perjudicial para el conjunto de la clase trabajadora, máxime cuando el gobierno e instituciones perdieron hace tiempo su condición arbitral. la protesta laboral pretendía, además, un nuevo clima de diálogo social, radicalmente diferente al existente hasta ese momento, que reequilibrase en justicia a la parte más débil de la relación laboral: las trabajadoras y los trabajadores.

Un gobierno, y unos partidos políticos, ahora el PP y antes el PSOE, que nos vienen imponiendo un modelo socio económico y laboral que divide al mundo del trabajo y lo somete a unas organizaciones sindicales, que insisten en una hegemonía a dos bandas que excluye al resto de los trabajadores, sindicados o no. Un modelo sindical que ha mostrado su fracaso al guiarse por estrategias orientadas a defender los propios intereses de los sindicatos antes que los de la mayoría de la clase trabajadora.

Si bien el gobierno, obligado por las encuestas de intención de voto, para recuperar el diálogo social, ha aparcado su reforma, pero sin retirar el Real Decreto de reforma del desempleo, a través de enmiendas parlamentarias de PP y CiU que, de momento, restituyen el salario de tramitación, si bien la empresa que admita la improcedencia del despido e indemnice en 48 horas no abonará salario de tramitación, y mantienen la tutela judicial del despido. Se restituye el derecho a vacaciones no disfrutadas. Pero, el gobierno no acepta la recuperación del subsidio agrario(PER) y la CEOE no está dispuesta a "pagar los costes derivados de la lentitud de la justicia".

Los partidos políticos del sistema han utilizado la "marcha atrás" del Ejecutivo como un arma arrojadiza. Aznar culpa nuevamente a los sindicatos de impedir un acuerdo que evitara la huelga general del 20-J y les acusa de "las posiciones maximalistas que los sindicatos mantuvieron en mayo, y que consistían en decir que no había que negociar nada". Aznar dice que la posición de los sindicatos ha cambiado y que eso permite un punto de encuentro y se congratula de recuperar el diálogo social ante las incertidumbres económicas que existen. Para Rodrigo Rato, el Gobierno no ha hecho concesiones a los sindicatos, sino que ha aceptado sus aportaciones para reducir la situación, una flexibilidad para "no desnaturalizar el proyecto ni apartamos del criterio y la filosofía de la reforma", mientras el PSOE "se ha quedado descolocado".

Para CiU, han sido 21 de sus 28 enmiendas parlamentarias las que han permitido reformar el "decretazo" a favor de los desempleados y mejorar la protección de los fijos discontinuos, discapacitados y autónomos, así como la redefinición del concepto "oferta adecuada de empleo" y la extensión a cien días al trabajador para la búsqueda de empleo sin sanciones, y que siga siendo compatible cobrar el subsidio con la indemnización por despido. Para Artur Mas, la inflexibilidad del Gobierno provocó el enfrentamiento con sindicatos y partidos dando lugar a la Huelga General.

La política laboral del Ejecutivo ha sido derrotada -para IU, que seguirá presionando para conseguir el restablecimiento del subsidio agrario (PER). Una desaparición, la del PER que es defendida por Jordi Pujol, si bien la Junta de Andalucía responde que otras zonas acaparan fondos destinados a la reconversión industrial sin que nadie ponga el grito en el cielo.

Con la aparente modificación del "decretazo" por el Gobierno, algunos jueces retirarán los recursos por las contradicciones observadas por la desaparición de los salarios de tramitación y el PSOE se propone retirar el recurso de inconstitucionalidad presentado contra la reforma del desempleo si las causas que los motivaron cambian o desaparecen.

Del éxito de la huelga general da cuenta el hecho de que el Gobierno destinará 114 millones de euros más al presupuesto del INEM del 2003 para repartir entre las autonomías con competencias en materia de empleo.

Pero este es un modelo sindical, caracterizado por el descrédito y la incredibilidad, que empieza a ser cuestionado por el conjunto de la clase trabajadora y que se muestra incapaz de afrontar los retos más inmediatos de ésta, como es el progresivo deterioro de las condiciones de trabajo y de los derechos laborales, la reforma de la negociación colectiva ante el permanente chantaje de la moderación salarial, la siniestralidad y mortandad laboral, la permanente campana de debilitación y desprestigio de servicios públicos como educación o sanidad en beneficio de las ideas privatizadoras, la paulatina reducción del sistema público de protección social que es constantemente cuestionado desde el poder, la defensa de la Solidaridad Social o la humanización de la globalización.

El futuro del Movimiento Obrero exige un profundo debate en la base para, desde la pluralidad y diversidad, reflexionar sobre la capacidad de iniciativa de las trabajadoras y los trabajadores, sobre la importancia y la necesidad de la afiliación sindical, sobre el papel de las organizaciones sindicales, sobre las componendas de sus "estados mayores" con las patronales y con los gobiernos, sobre la transparencia y autonomía económica de los sindicatos como garantía de su independencia y sobre los planteamientos de unidad en la acción sindical.

El escándalo de la formación ocupacional

Un nuevo escándalo ha afectado al mundo laboral por la picaresca desmesurada de miembros de la Fundación para la Formación Continua. El FORCEM es un organismo gestionado por el Ministerio del Trabajo, las patronales CEOE y CEPIME Y los sindicatos CCOO y UGT. Creado en 1992 para impulsar la formación continua de los trabajadores en activo, con el objetivo de facilitar la adecuación de sus conocimientos al mercado laboral, cuenta con un presupuesto, que supera los 1.200 millones de euros. Su financiación corre a cargo de los Fondos Europeos y de la cuota que pagan las empresas para la formación continua de sus trabajadores. Los trabajadores cotizan por este concepto el 0,1% de su nómina. Las subvenciones para impartir estos cursos se conceden directamente y después se justifican.

Un elevado número de estos cursos de formación subvencionados, según el informe sobre el trienio 1996-1998 del Tribunal de Cuentas, muestran graves irregularidades en la concesión y realización de los mismos. Tras auditar los fondos gestionados por el INEM, el informe fue presentado en la segunda quincena de Octubre. La primera denuncia del Tribunal de Cuentas nos remite a 1993. Los fondos gestionados por Comunidades Autónomas no están auditados por este Tribunal. En Cataluña, por ejemplo, academias vinculadas a Unió Democrática de Catalunya se hallan sometidas a investigación judicial por el posible uso fraudulento de los fondos ocupacionales del Departamento de Trabajo.

Para el Tribunal, el sistema actual permite que el beneficiario prepare planes de formación para obtener ayudas y que cambie éstos después de cobrarlos, por lo que el número de cursos se reduce en un 34% y el de horas y participantes en un 42%. Al permitir cursos individualizados, el Tribunal apunta el riesgo que "estos se utilicen para favorecer a personas con elevado grado de influencia en la entidad que presenta el plan". Cursillos de música en CASA, estudios de doctorado, licenciatura, diplomatura en diversas entidades, o el título nacional de entrenador de fútbol en HUNOSA.

El informe detecta diversas irregularidades: cumplimentación falsa de los requisitos exigidos para el acceso a la formación continuada, inclusión como beneficiarios a alumnos que no asistieron, invención del número de afiliación a la seguridad del 22% de los alumnos (59.552 alumnos de 587 planes de formación), falsificación de las firmas de los alumnos en las listas de asistencia, descontrol de las empresas beneficiarias en cuanto a su existencia real, a sus plantillas de trabajadores y al coste de los cursos que nunca se impartieron, uso de una misma factura para justificar diferentes ayudas, uso de subcontrataciones que aumentan los costes de los cursos o el cobro a los alumnos en cursos que por ley son gratuitos, no reintegración de los fondos asignados en planes que son rechazados expresa o tácitamente por sus beneficiarios. En resumen, empresas y sindicatos sólo habían realizado un tercio de los cursos suscritos, pero habían cobrado el 90% de las cantidades solicitadas para su financiación. Empresas y sindicatos no realizan el 63% de los cursos de formación por los que reciben subvención.

Ante la presunción de fraude, la Audiencia nacional investiga este asunto por el que catorce organizaciones empresariales y sindicales deberán devolver, por el momento, 2.106 millones de euros. Tres días después del Informe del Tribunal de Cuentas, el INEM denunciaba que, en 2001, más de 36.000 empresas inexistentes recibieron subvenciones públicas de la Unión Europea para realizar cursos del FORCEM por valor de unos 100 millones de euros.

Para patronales y sindicatos implicados, "las cantidades son mínimas en comparación con la totalidad de los fondos gestionados". Consideran además que no había lugar a denuncia alguna puesto que "el hecho" responde a "meras discrepancias administrativas". Y piden al Tribunal de Cuentas que en "sus conclusiones diferencie claramente las discrepancias contables de las actuaciones fraudulentas como presentar alumnos falsos en los cursos o crear empresas fantasmas para impartirlos". Sin embargo, estas organizaciones denunciadas, que suelen ser miembros de los consejos de instituciones como el INEM, aprovechan, por ejemplo, las listas de desempleados para reclutar nombres y completar así las relaciones de asistentes a hipotéticos cursos que nunca se llegarán a impartir en la realidad. El Tribunal de Cuentas, a su vez, solicita al gobierno que cree un registro de subvenciones para que quede constancia de las que otorgan las diferentes administraciones.

Pero, de nuevo, España roza el ridículo ante la Unión Europea por el descontrol sobre los fondos comunitarios, y los trabajadores españoles no comprendemos cómo algunos dirigentes empresariales y sindicales han podido disfrazar esta estafa y este fraude como un servicio a la sociedad.

En diversos artículos, incluso antes de 1992, he repetido un secreto a voces: la Formación Ocupacional era un instrumento preferente en la financiación de organizaciones sindicales y empresariales. Y si el dinero se va de esta forma, entendemos mucho menos la queja patronal sobre su imposibilidad de crear empleo porque la formación de los trabajadores no responde a las necesidades del mercado.

Si existen irregularidades y éstas son de la envergadura denunciada por el Tribunal de Cuentas, eso quiere decir que existen complicidades que han permitido el abuso continuado de los fondos públicos.

Elecciones sindicales

A partir de octubre de 2002 y hasta finales de 2003, las organizaciones sindicales afrontarán nuevas elecciones sindicales en empresas y centros de trabajo de las Administraciones Públicas, para elegir delegados de personal, comités de empresa o juntas de personal. Levantada la veda electoral, y ante la débil afiliación sindical existente, los sindicatos se acuerdan, ahora, que deben ir a la caza y captura de las trabajadoras y de los trabajadores para completar sus listas electorales. Unos ofrecerán horas sindicales para poder escaquearse del trabajo, otros garantías de que los representantes sindicales serán los últimos en ser despedidos y un largo etcétera. Y esto que he antedicho, no es ninguna broma, son escenas cotidianas en múltiples empresas, centros de trabajo y tajos. Aunque nos duela profundamente, estas escenas son una parte de la realidad sindical del país, tan habituales como la manipulación de procesos y actas electorales por parte de organizaciones sindicales que se constituyen, periodo electoral tras periodo electoral, en juez y parte.

El proceso de elecciones sindicales es un mecanismo obligatorio para establecer la interlocución social en empresas y Administración Pública, y ejercer una representatividad laboral ante el Estado, de ahí que iniciado el proceso electoral se sucedan las denuncias de irregularidades.

¿Se producirá en esta ocasión el espectáculo lamentable de la manipulación y del fraude electoral?

(Publicado en El Federal núm. 15 – Noviembre 2002)
Leer más...

1/6/07

"POR LA PAZ", a pesar del centralismo

El Partido Carlista editó, en el mes de Octubre de 1998, el libro blanco POR LA PAZ que presentamos ahora en EL FEDERAL. Este trabajo realizado por la Secretaria Federal de Medios de Comunicación, dispone de dos partes diferenciadas: la introducción y un apéndice documental que se extiende desde 1975 hasta 1998 y recopila una serie de escritos que posicionan al Partido en temas como la violencia y la paz, la libertad de los pueblos, el derecho de autodeterminación y la cuestión de Navarra, sobre la estructura del Estado por la que los carlistas luchamos desde hace 166 años. Análisis que fueron realizados en momentos muy concretos de la reciente historia de España, pero que muestran fehacientemente la inequívoca trayectoria federal carlista.

El análisis introducido parte de la respuesta esperanzada del Partido Carlista ante el comunicado de tregua indefinida emitido por ETA. A la organización independentista vasca y a las organizaciones terroristas paraoficiales se les reitera una vez más que: "condenamos todos los asesinatos, secuestros y actos violentos, sea cual sea su finalidad, pues creemos que el fin no justifica los medios, sobre todo cuando éstos atentan contra el derecho a la vida, la integridad y la libertad de las personas". A todo el pueblo español, se le recuerda los engaños y estafas cometidos por los gobiernos liberales sobre el pueblos vasco y el consiguiente incumplimiento de todos sus compromisos de respeto a sus derechos forales: "Tras la conclusión de la guerra el día 28 de febrero de 1876, el gobierno central mostró su "ramo de olivo en la mano" e invadió el territorio del País Vasco con más de 100.000 hombres como fuerzas de ocupación al objetivo de aplastar la resistencia carlista. Miles de personas tuvieron que abandonar el País Vasco y exiliarse a diversos países de Europa y América, otros miles fueron obligados a marchar a Cuba, muchos más miles fueron represaliados y se sucedieron las acciones represivas de todo tipo sobre el pueblo carlista".

A la luz de las trabas impuestas desde el aparato del Estado, el libro blanco POR LA PAZ afirma que no se podrá avanzar en el proceso de paz mientras no se defina el conflicto vasco y sus causas. El documento del Partido Carlista indica que la actitud conflictiva de todo Estado, se une en EuskalHerria diversas situaciones específicas que representan diferentes conflictos interrelacionados. Un conflicto político institucional normalizado de competencias entre el poder central, el autonómico y el local. Un conflicto político-ideológico sobre el derecho de autodeterminación. Un conflicto de las instituciones con unos ciudadanos cada vez más imposibilitados de autodefensa y a los que se somete a mayores plazos para la prescripción y caducidad de los actos administrativos impuestos por el aparato estatal. Un conflicto violento consecuencia directa de la violencia terrorista de todo signo.

En este aspecto se constata que el PSOE y el PP, de forma unilateral, deciden que la mediación es algo inasumible para un "Estado democrático", ya que éste debe prevalecer en cuanto tal. Solamente parecen admitir hipotéticas reconciliaciones individuales con el enemigo, tras ponerlo a disposición de la justicia, encarcelarlo y aplicarle la ley por ellos determinada.

Para las organizaciones que sí creemos en un Estado Social y Democrático de Derecho, entendemos que el agravio y la aplicación de la ley con diferentes raseros es intolerable para los ciudadanos que si cumplimos con la Ley. Y muy recientemente, en España, la solución del caso Marey apunta en ese sentido. El camino decidido por los partidos del sistema no constituye pues el método más adecuado para normalizar y democratizar este conflicto político-institucional-ideológico.

En el Libro Blanco POR LAPAZ se repasan los intentos de establecer canales de diálogo para una reconciliación y para la solución de un conflicto que el Estado nunca ha reconocido como tal, y que, de alguna forma, implica la culminación del estatuto, la reforma del Senado y la participación de la nueva realidad en las estructuras de la Unión Europea.

(Publicado en El Federal núm. 0 - Marzo 1999)
Leer más...

De la Asamblea de Cataluña a la rebelión del Ebro

La Iglesia de los Agustinos de Barcelona acogió la primera reunión de personas y entidades ciudadanas en un acto que supondría el nacimiento de la Asamblea de Cataluña. Era el 7 de noviembre de 1971 y el documento aprobado comenzaba así: «Nosotros, catalanes de diferentes tendencias pertenecientes y no pertenecientes a organizaciones públicas, de diversos sectores de la población, obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesionales y ciudadanos en general de Barcelona y de comarcas, reunidos en asamblea...».

Un organismo unitario para aglutinar a la oposición clandestina al régimen franquista. Un organismo con un nivel muy alto de unidad a pesar de su amplio espectro político y social, con una gran capacidad de movilización y de acción, y con unos contenidos de programas realistas, aplicables, que demostraban el carácter constructivo de los movimientos políticos y sociales que la integraban. La pluralidad de la Asamblea de Cataluña reflejaba la sociedad civil a la que trataba de alguna manera de representar.

En el documento aprobado se exigía unos mínimos: una Amnistía general, la recuperación de las Libertades democráticas y sindicales fundamentales, el restablecimiento provisional del Estatuto de Autonomía de 1932. Además se añadía la necesidad de la coordinación de la lucha antifranquista con el resto de los pueblos de España para conseguir la ruptura democrática, el restablecimiento de las instituciones propias, el derecho a la autodeterminación y la existencia de un Gobierno provisional de la Generalidad en el mismo momento de la ruptura. Y para hacer posible todo eso era necesaria la recuperación de las libertades individuales y colectivas.

La Asamblea de Cataluña integraría a muchos intelectuales lo mismo que a partidos políticos o entidades sociales como asociaciones de vecinos, sindicatos, asociaciones y colegios profesionales, o entidades de todo tipo como centros excursionistas. Para dinamizar su actividad se crearon asambleas locales. Su carácter clandestino exigía medidas de precaución muy estrictas, y gran parte de sus reuniones se hacían en iglesias. El Concordato con la Santa Sede obstaculizaba la presencia de la policía en los edificios religiosos. A pesar de eso hubo muchas caídas, como la detención de 113 participantes en la reunión de la iglesia barcelonesa de Santa María Medianera.

Ahora, en estos días de recuerdo, los carlistas nos sentimos orgullosos de nuestra participación en la Asamblea de Cataluña mediante el Partit Carli de Catalunya, o los Grupos de Acción Carlista (GAC), a través del esfuerzo de nuestros militantes inmersos en las asambleas locales de la propia Asamblea, en las organizaciones sindicales, campesinas, vecinales, comités de estudiantes o de Solidaridad, etc. Estuvimos presentes, y en múltiples ocasiones, en toda la geografía catalana, facilitamos los locales donde se celebraron las reuniones clandestinas. Y como otros muchos sufrimos la represión por nuestra implicación en esa lucha, por eso es bueno recordarlo ahora, cuando algunos nos quieren sacar, incluso, de la historia. Existimos entonces y continuamos existiendo en el 2002, a pesar de tanto enterrador como ha surgido en los últimos años.

Eran otros tiempos. Ahora, a pesar del espejismo de supuestos y cacareados cambios, la lucha continúa como lo demuestra la rebelión de las Tierras del Ebro contra el Plan Hidrológico Nacional (PHN).

El Ebro: una lucha constante

El Ebro ha sufrido en las últimas décadas la implacable mano del Gobierno español. Hace unos años el minitrasvase, ahora un Plan Hidrológico Nacional (PHN) combinado con la contaminación de sus aguas por el mercurio de la empresa Ercros o el aceite de las turbinas de Endesa, que han puesto de manifiesto los obsoletos controles de sus aguas por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro o de la Generalidad de Cataluña. También, los del Consorcio de Aguas de Tarragona, entidad presidida por el delegado de la Generalidad en las Tierras del Ebro, y que durante más de una semana, hasta que aparecieron miles de peces muertos en el río, suministró agua contaminada.

A pesar del estrepitoso fracaso del antiguo trasvase Tajo-Segura que, incapaz de resolver los problemas que justificaron su existencia, ha generado un mayor déficit en hectáreas, el PHN, en su intento de justificar el trasvase del Ebro hacia el necesitado Levante español, utiliza un lenguaje-trampa de cuencas excedentarias y cuencas estructuralmente deficitarias en su pretensión de resolver los desequilibrios hidrológicos de otros sin preocuparse de si provoca más desequilibrios territoriales en las zonas de su recorrido, o si se reducen sus posibilidades de desarrollo futuro. Con el PHN, el Gobierno trata de promover la concentración de la riqueza en el litoral mediterráneo para favorecer la especulación de nuevas oleadas urbanísticas.

Un modelo hidráulico anacrónico que prima el despilfarro, con la sobreexplotación de los recursos en las cuencas receptoras, con las captaciones ilegales de agua o el desprecio por la modernización de los regadíos, que no pone freno a los regadíos no autorizados ni busca la reutilización de las aguas, que desconoce el principio de unidad de cuenca y desoye las previsiones de la ONU en cuanto a cambio climático, que incumple la Carta Europea del Agua y la Directiva Marco del Agua, por lo que quedarán afectados 82 Lugares de Interés Comunitario.

El caduco modelo del PHN renuncia a desarrollar otras tecnologías alternativas como la desalación marina mientras genera impactos medioambientales como inundación de valles del Pirineo, posible desaparición del Delta del Ebro, evaporación de las aguas, salinización de las tierras y reducción de los niveles freáticos. La pérdida de caudal ecológico, 150 m3 por segundo, derivada tanto del comportamiento de las empresas de energía como el propio PHN, afectará a la flora y la fauna como ya afecta a su navegabilidad con lo que pone en entredicho la continuidad del turismo fluvial, cuyo auge puede representar nuevas oportunidades para ese territorio.

El delegado de la Generalidad en las tierras del Ebro, al analizar, ante los órganos directivos de CDC, la revuelta del Ebro contra el PHN consideraba que ésta era «una rebelión en cuyo trasfondo estaban los carlistas», y que las protestas a toda la cuenca del Ebro era «otro levantamiento carlista» que se tenía que acabar con él. Una protesta para que se desestime el trasvasar 1.050 hm3 hacia otras cuencas, cuando todavía no se ha realizado un previo esfuerzo por solucionar los déficits de la cuenca del Ebro.

El genial delegado de la Generalidad sabe que es en su demarcación donde el centroderecha CiU y PP se juega la mayoría en el Parlament. También, sabe que el apoyo al PHN le puede costar un buen número de votos en unas tierras en las que, el cardenal Carles, arzobispo de Barcelona, critica su olvido.

Una lucha contra el olvido encabezada por la Plataforma en Defensa de Ebro, que, con la Marcha Azul, ha trascendido el propio ámbito de la cuenca para llevar las quejas por el PHN ante la Unión Europea, y denunciar al Gobierno español y sus aliados por el incumplimiento de las principales directivas europeas como las del agua, hábitat y aves.

Una plataforma que ha prometido recibir adecuadamente a los responsables políticos del especulativo PHN. Es decir, protestar en las visitas que realicen José Marra Aznar y Jordl Pujol, Felip Puig y Jaume Matas o Artur Mas. El ministro Matas, por ejemplo, no pudo pronunciar palabra en la inauguración de un jardín en una playa de Tarragona, a pesar de los más de cuatrocientos policías que protegieron su desplazamiento.

En el Ebro parece ser que la historia de agravios se vuelve a repetir. El catedrático de la URV, y académico de la Real Academia de la Historia, Joseph Sánchez Cervelló, quien se considera un "militante de las tierras del Ebro», ha publicado un amplio estudio titulado Conflicte i Violencia a I'Ebre (1). En él se analizan los conflictos surgidos en la zona catalana del Ebro desde Napoleón hasta Franco. la descripción de personajes y una introducción entrañable, para quienes nacimos en las tierras del Ebro, convierten este libro de historia en una amena lectura.


El autor se queja de cómo la recuperación económica, política y social de un territorio con recursos de electricidad (dos centrales nucleares, dos hidroeléctricas y dos más en construcción) y agua, no ha servido para dotar a esta zona del crecimiento sostenido necesario para impedir la emigración, porque los recursos no sólo no se quedan en el territorio, sino que se administran desde fuera teniendo en consideración las necesidades de otros y contribuyendo así a incrementar el desequilibrio territorial.

Josep Sánchez nos habla de la resistencia de los ebrencos contra la dominación Napoleónica, que les llevó a soportar sitios y heroicas defensas. Nos Introduce al periodo de paz de 1814 a 1833, donde la permanente crisis de subsistencia produjo la sublevación de los Camalluents (1822-1827), payeses pobres de las Diócesis de Tortosa que no tenían dinero para llevar pantalones largos, que conformarán la base social que se movilizará contra el sistema liberal, que realizaron todos los levantamientos en el reinado de Femando VII, y que se integrarán más tarde en las filas carlistas.

El Profesor Sánchez analiza las guerras carlistas en el Ebro catalán y expone las durísimas medidas de la militarizada autoridad liberal contra los carlistas. Al frente de los gobiernos municipales se situaba a los más grandes contribuyentes y se organizaba el somatén. Se destacaban unidades militares en todas las poblaciones y para viajar se necesitaba un salvoconducto militar. Se implantaba la disciplina en el ejército liberal fusilando a todos los posibles filocarlistas. A los familiares de combatientes carlistas se les encarcelaba, perseguía o se les desterraba a una mayor o menor distancia según su grado de consanguinidad o afinidad. En otros casos simplemente se les fusilaba -diremos nosotros. Se ordenaba cerrar todas las masías concentrando a sus habitantes en los pueblos y se prohibía el comercio de alimentos fuera de la población, y se obligaba que el ganado pastase a media legua de las poblaciones y con escolta militar.

El mismo autor, en colaboración con su mujer publicó en 1992 el estudio La prensa i les publicaclons periòdiques a la Ribera d'Ebre (2). El profesor Sánchez Cervelló y la profesora Cinta Margalef realizan, ahora, en Els límits a la lIibertat de premsa a les Terres de l'Ebre durant la Restauracló (1875-1923), una recopilación de denuncias de los políticos de la Restauración y de las sentencias contra los directores de prensa y periodistas de la zona para dar a conocer las prácticas de censura y represión contra los medios escritos de la época. El profesor Sánchez concluye que "En la época de la Restauración la represión es fuerte sobre la prensa republicana y carlista, mientras que en la Segunda República se excluyen a los medios anarquistas, carlistas y de las fuerzas de la derecha».

No olvidemos que, con la actual Restauración franquista, anarquistas y carlistas continuamos siendo igualmente silenciados. Baste recordar al Gobierno del PP prohibiendo a Antena 3 TV la emisión del programa sobre el acto de Montejurra 1976, y haciendo desmantelar a la cadena televisiva su equipo de investigación. Diferentes collares para los mismos perros


(1) Josep Sánchez Cervelló. Conflicto i Violencia a l'Ebre. De Napoleó a Franco, Flor del Vent Edicions, S. A. Barcelona, 2001.
(2) Josep Sánchez Cervelló i Cinta Margalef Faneca. La prensa i les publicacions periòdiques a la Ribera d'Ebre. Hemeroteca Caixa Tarragona/CERE, Tarragona 1992.

(Publicado en El Federal núm. 12 - Febrero 2002)
Leer más...

20-J Huelga General contra la prepotencia del Gobierno

Han pasado unos años de diálogo social en los que pactos de todo tipo han empeorado las condiciones de vida de las clases populares, han desmovilizado el mundo sindical, han producido el retroceso de conquistas sociales y de condiciones de trabajo conseguidas tras décadas de lucha de los trabajadores.

La chispa de la confrontación social entre el Gobierno y sindicatos ha sido la reforma del sistema de protección al desempleo. El dogmatismo del gobierno del PP, y de sus socios parlamentarios, considera como obstáculos para el funcionamiento del mercado laboral una negociación colectiva fuerte y un sistema de protección al desempleo. Siguen sin comprender que la calidad del empleo y unas idóneas condiciones de trabajo, además de ser un derecho, mejoran la productividad de las empresas. Siguen sin vislumbrar que invertir socialmente, por ejemplo en educación, y el facilitar la cohesión social son acicates para el desarrollo. Siguen sin imaginar que la inversión en recursos sociales es una clave fundamental para las propias empresas y, consiguientemente, para el desarrollo del país.

Aznar dicta la reforma

La reforma impuesta por Aznar en el Consejo de Ministros tuvo que defenderla un ministro de Trabajo, que era crítico con la misma y al que la huelga general le iba a costar su cargo. Una reforma impuesta que ha llevado a las organizaciones sindicales a convocar una huelga general por lo que representaban para los trabajadores cuestiones como la desaparición de los salarios de tramitación, las facilidades para el despido, la arbitrariedad en las decisiones empresariales o el fraude en los contratos temporales. Una reforma que introduce, aún más, la precariedad de las condiciones de trabajo con la prolongación de la jornada laboral en trayectos o el tener que dedicar un 20 por ciento del salario en transporte.

Aznar impuso por decreto ley su reforma de la protección al desempleo, precisamente cuando el sistema de prestaciones presenta una situación de superávit desde 1999. El menor gasto en prestaciones por desempleo y el aumento de cotizantes ha sido el primer factor de reducción del déficit público. Entre 1991 y 2001 las cotizaciones al desempleo han
aumentado un 108%, frente al 17% de los gastos por prestaciones contributivas. Un superávit que ha permitido pagar los gastos corrientes, las políticas activas de empleo y las de formación, y los subsidios asistenciales del INEM sin aportación alguna del Estado. Esta situación mejora las cuentas de la contabilidad nacional a efectos de déficit. Y es este maquillaje de la contabilidad nacional el que es revisado por Bruselas.

El PP consideró la huelga una agresión política, instigada por el PSOE. El diálogo del PP con los sindicatos CCOO y UGT contra los servicios mínimos decretados que afectaban a RTVE, radiodifusión sonora y televisiones privadas y sociedades de salvamento y seguridad marítima. Al final, con carácter de urgencia, el Tribunal Supremo optaría por una solución salomónica. También, José María Aznar insistía en que, al día siguiente de la huelga, su Gobierno seguiría dispuesto a negociar los aspectos que aún quedan pendientes de reforma a fin de modernizar el mercado laboral español.

Los sindicatos no aprobaron los servicios mínimos establecidos por el Gobierno, que en el caso de los medios de comunicación se convertían en servicios máximos informativos, y, por tanto, abusivos. Los sindicatos sostenían que la orden aprobada de servicios mínimos era una minirregulación de la Huelga por cuanto establecía los servicios esenciales para el futuro. Los sindicatos no entendían "como un gobierno puede obligar a un ciudadano en contra de su voluntad, a no ser que existan razones muy excepcionales como la garantía de la salud, la vida y la seguridad", al tiempo que se comprometían a ''unos servicios razonables para garantizar el derecho de los trabajadores de conformidad con las sentencias dictadas por los tribunales".

Guerra de números

En el desarrollo de la huelga se produjeron diversos incidentes que no causaron mayores trastornos y que comportaron noventa detenciones, mayoritariamente en Madrid. La programación del 20-J la conformaron principalmente informativos y programas enlatados.

Esta ruptura del diálogo ha hecho aflorar la crispación social latente en nuestra sociedad. Desde el primer momento de la jornada de lucha sindical el gobierno mantuvo la idea del fracaso de la huelga general, sin importarle que el paro fuese seguido por más de 10 millones de personas. Con la industria prácticamente paralizada, el seguimiento en comercios y servicios fue más desigual. Andalucía y Cataluña fueron las comunidades donde el paro fue mayor. Para la Consejería de Trabajo de la Generalidad la participación absoluta en la misma fue en Cataluña, prácticamente idéntica a la movilización social de 1988, que entonces representaba el 63% de los asalariados y ahora un 40,6%. Sin embargo,
el Gobierno central reconocía un seguimiento del 19,3% en Cataluña, la Pimecsefes aumentaba hasta el 33%, mientras que Fomento del Trabajo cifraba en el 37% y los sindicatos consideraban que el 85,9% había secundado la huelga.

El baile de números no se centró solamente en el número de trabajadores y empresas que pararon sino, también, en el número de asistentes a las manifestaciones. Por ejemplo, en Barcelona, el gobierno daba la cifra de 15.000 personas mientras que la Guardia Urbana las cifraba en 400.000 y los organizadores en 600.000.

Suavizar la reforma

Más de diez días han tenido que pasar para que el ejecutivo de Aznar reconociera implícitamente el triunfo de la huelga general, cuando el Ministerio de Trabajo mostraba el l de julio su disposición a suavizar aspectos del seguro de desempleo considerados como medidas accesorias, siempre que "no dañe los objetivos marcados como facilitar el empleo a las mujeres con hijos a cargo y a los mayores de 52 años".

Con la remodelación profunda de su gabinete, Aznar ha buscado un cabeza de turco tras el éxito de la huelga general y ha sacrificado a su ministro de Trabajo. Nuevamente, el gobierno promete diálogo y pleno empleo, pero continúa imponiendo condiciones a la negociación y la política económica y social anunciada no le permitirá conjugar empleo de calidad y derechos sociales.

Con el nuevo anuncio de diálogo del Ministerio de Trabajo, los sindicatos CC.OO. y UGT insisten en la retirada global del decreto ley. Para los sindicatos las enmiendas parlamentarias tan solo maquillarían las pérdidas de derechos de los trabajadores, pero cualquier mejora del texto será bien recibida. Recuerdan que todas las medidas del decreto ley suponen algún tipo de recorte de derechos.

Autocrítica sindical

Tras el éxito de la huelga general, los sindicatos, especialmente los autodenominados mayoritarios, deberían entrar en un proceso de profunda autocrítica ya que, a los ojos de la opinión pública, la jornada de huelga general ha dejado la sensación de la existencia de una lucha entre estados mayores: la cópula gubernamental y del PP contra la dirigencia sindical.

Las direcciones de los sindicatos CCOO y UGT, con una decisión tomada desde arriba, y sin ningún tipo de consulta previa a sus bases sindicales, determinaron la necesidad de una huelga general y pensaron que con cuatro proclamas en los medios de comunicación era suficiente para movilizar el desencanto laboral y social. Esta decisión era tomada por un conjunto de personas a quienes nadie les iba a descontar un día de haber, pero que afectaba a millones de trabajadores que sí iban a tener esa reducción por ejercer un legítimo derecho. A pesar de los dirigentes de CCOO y UGT, a pesar de la picaresca de muchos delegados sindicales que utilizan horas sindicales para esos días, o trabajadores que se "ponen enfermos la víspera", o de quienes negocian recuperar esas horas en días posteriores, la respuesta de los trabajadores se puede entender casi masiva, gracias sobre todo al esfuerzo organizador de los sindicatos menores que se encargaron de tensionar el tejido social en los centros de trabajo, en las universidades, en los institutos, en los barrios, en los comercios, etc...

Sindicatos menores, organizaciones, movimientos de todo tipo y miles de personas que luchan por una futura democracia de participación en la que prime el resultado por encima del protagonismo o de la rentabilidad política de las acciones.

Una pregunta debería hacernos pensar a todos. ¿Cómo a éstas alturas del movimiento obrero se puede plantear este tipo de acción sindical, es decir, embarcar a millones de trabajadores. sin disponer de Cajas de Resistencia para el sostenimiento de las huelgas? Algunos sindicatos deberían realizar una exhaustiva autocrítica.

Una autocrítica que se hace necesaria en el mundo sindical, una autocrítica que los trabajadores carlistas debemos hacer para analizar cuál debe ser la orientación y el sentido de nuestra lucha en el seno de un movimiento obrero condicionado profundamente por unas cúpulas sindicales que prefieren negociar en las alturas, donde se realizan todo tipo de componendas, a sentir las protestas de la calle.

(Publicado en El Federal núm. 14 - Julio 2002)
Leer más...