Mostrando entradas con la etiqueta Si vis pacem.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Si vis pacem.... Mostrar todas las entradas

28/8/13

Tambores de guerra en Siria

Los tambores de guerra suenan cada vez con más insistencia. El Premio Nobel de la Paz, Barck Obama, vuelve a las andadas, y van… Nuevamente, la coalición aliada se pone en pie de guerra con la excusa de salvaguardar los derechos humanos. Tras la puesta en escena aparece una nueva situación geoestratégica, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y sus aliados chocan en sus intereses con los del otro bloque que se va perfilando como antagonista, el de Rusia y China y sus aliados. Llevan días danzando y aullando alrededor de la hoguera de sus intereses geoestratégicos y económicos, mientras otros llevan meses preparando al mundo para una intervención militar en Siria. Una nueva intervención y van…

A día de hoy, parece seguro que el equipo de gobierno de Barack Obama ha decretado tres días de ataques quirúrgicos contra objetivos concretos del régimen de Siria, en un intento de nivelar las fuerzas en conflicto: el régimen de Al-Assad y la oposición islamista coaligada con Al Qaeda. Sin el respaldo de parte de la cúpula del Pentágono, que le aconseja no meterse en el pantanal sirio, ha optado por cubrir las necesidades de la poderosa industria de armamento norteamericana y aliada. Sin esperar siquiera al resultado de la inspección de la ONU sobre el uso, o no, de armas químicas en Siria, el presidente de la Paz lleva meses moviendo sus barcos y aviones en el área del conflicto. ¿Estaremos ante el mismo caso de Bush y sus armas de destrucción masiva en Irak, con las armas químicas de Obama?

Barack Obama y François Hollande, representantes de países con poderosas industrias de guerra. François Hollande busca recuperar la presencia francesa en Oriente Próximo y rescatar la grandeur de la France

¿Cómo se puede dar un Premio de la Paz a un personaje que dirige un equipo de gobierno que no hace más que diseñar escenarios bélicos? La Fundación Nobel debería revisar sus criterios, y hacerlo con urgencia, porque los misiles de crucero de largo alcance Tomahawk, de Estados Unidos y del Reino Unido, apuntan ya hacia sus objetivos en Siria y no son, precisamente, instrumentos de paz. Las bases en suelo francés están en alerta para prestar todo el apoyo para el bombardeo aéreo aliado. Los Patriot, como sistema de misiles tierra-aire de largo alcance, están listos para contrarrestar los posibles misiles enemigos. Un operativo de este calibre comporta meses de trabajo logístico. En previsión del ataque, Israel, ya ha desplegado sus baterías antiaéreas y su escudo de defensa tierra-aire.

No es un secreto que, con la guerra de Secesión norteamericana, se creó una industria de armamento que actúa de dinamizadora de la economía estadounidense, y es de tal calibre que, desde sus inicios, necesitó disponer de poderosos ejércitos con grandes arsenales, y, también, de guerras para poder descargar los materiales obsoletos y dejar espacio en sus almacenes a nuevos modelos de tecnología más avanzada que, además, actuaran de elemento disuasorio contra otras potencias. En el siglo XIX, era necesaria una guerra cada treinta años. Ahora, con el avance tecnológico y el desarrollo de nuevas armas más poderosas, efectivas y eficientes, que las anteriores, la obsolescencia de los arsenales es mayor y necesitan reponerse para estar a la última, como mínimo, cada cinco años. De ahí, que, después de una guerra, se provoca el inicio de la próxima. De ahí, que se financien elementos o grupos terroristas para que, en cuanto adquieran fuerza y amplíen sus objetivos, se pueda actuar contra ellos y sobre los países pardillos que les den cobijo.

Pero, estas guerras no han de ser totales, sino limitadas y perfectamente localizadas. Se trata de destruir suficientemente los países con las incursiones aéreas necesarias para poder reconstruirlos a continuación. Se trata de visionar qué país tiene recursos necesarios para, acabada la guerra, sea más rentable su reconstrucción. Mas con los efectos de las actuales devastaciones bélicas, los países nunca vuelven a ser los mismos en tres o cuatro generaciones. Pensemos en el sudeste asiático, aquél escenario de guerra de la década de los sesenta y setenta del siglo pasado. Al actual Oriente Medio le ha caído en la lotería el mismo premio destructor de aquellos tiempos.

No cabe utilizar, ahora, en esta contienda la cuestión de los derechos humanos, cuando esas mismas potencias vienen décadas haciendo caso omiso a la persecución y genocidio que sufren los cristianos en esta área geográfica, una auténtica política de exterminio que solamente ha obtenido el silencio de su parte.

Salvo excepciones, para este fin de manipulación de grandes poblaciones, los medios de comunicación cumplen perfectamente esa función. Manipulan imágenes y crónicas, escenifican escenas de guerra que nunca existieron, cambian el bando de los autores de atentados terroristas, nos proyectan escenas de incendios y grandes humos negros saliendo por encima de los tejados de las casas como si fuesen bombardeos cuando minutos antes camiones de milicianos llenos de neumáticos se han dirigido “al plató” callejero donde iban a ser incinerados. Con sus pésimas traducciones, acaban inventándose textos del “enemigo” al cambiar sus palabras o el sentido de las mismas. Así, un día tras otro, acaban intoxicando informativamente a la población mundial y provocando un mayor odio hacia determinados países y regímenes a los cuales, hasta la misma víspera, se les había prestado apoyo de todo tipo.

Desde hace una década se vienen instigando falsas primaveras que, al poco tiempo, devienen en inviernos infernales en los que la aplicación estricta de la Sharia acaba por liquidar las ansias de libertad de unas poblaciones que, en la cuestión de derechos humanos, sufrirán un retroceso en el tiempo. Estados Unidos, Gran Bretaña, una Francia necesitada de “grandeur” y el resto siguen utilizando las falacias en sus argumentos para invadir países. No quieren enterarse de que quien se opone a una dictadura o a un régimen autoritario no es necesariamente un demócrata convencido, ni por arte de birlibirloque es así. A las pruebas de la última década me remito.

La conspiración de tantas fundaciones y lobbies del pensamiento neoliberal para imponer su nuevo orden y el new age ha incrementado la persecución de cientos de millones de personas. El silencio de estos grupos discretos ante los efectos de sus actos es bien elocuente. Tiran la piedra, destrozan personas y países y ocultan la mano.

Y la Izquierda Cejuda ¿qué?

¿Qué hace la progresía ante las guerras de su amigo Obama? Silencio y mutis por el foro. A los titiriteros de la “Zeja” ni se les espera. Tal vez, desde la ultratumba manifiesten algún deseo, pero es tanta su equidistancia que no se percibe ni un susurro. Deben estar, todavía, a la espera de ese encuentro planetario del que nos hablara la ex ministra socialista Leire Pajín. Ese encuentro en la séptima fase que se debía producir entre Zapatero y Obama.

Imagen del clan de la Zeja y del “ausente” Rodríguez Zapatero, el destructor

Por cierto, ¿han oído alguna declaración de Pedro Almodóvar? ¿De Willy Toledo?, ¿De Ana Belén, de Sabina, de Miguel Bosé, de Concha Velasco, de Víctor Manuel, de Serrat…? ¿Y de ese interminable etcétera de subvencionados por su cara bonita? ¿De todos aquellos cineastas y artistas que ingresan más por la cuantía de las subvenciones que por tickets de taquilla de unas obras dirigidas a públicos tan exquisitos como minoritarios?

De momento, tampoco, se han oído palabras de Cayo Lara, de Julio Anguita, de Gaspar Llamazares o de los indignados alternativos y profesionales callejeros. ¡Estamos en verano! Se me olvidaba.

No esperen mucho de ellos. Para todos estos los conflictos humanos sólo son una pose, una ocasión más para chupar cámara, como en aquellos “robados de imagen” tan propios de las revistas del corazón.

Leer más...

13/11/10

La ignominia del SAHARA

En los últimos treinta y cinco años el mundo ha cambiado radicalmente, pero el Sahara Occidental continúa ocupado ilegalmente por Marruecos. Cómplices EEUU y Francia, la Unión Europea y la ONU. Pero, el gobierno de Rodríguez Zapatero mira hacia otro lado y califica de sucesos la sangrienta represión de Marruecos contra los saharauis, y Mohamed VI entiende ese conformismo como un visto bueno a sus masacres.


En 2003, como secretario general del PSOE, Rodríguez Zapatero se entrevistó con Mohamed VI para reírle las gracias imperialistas al alauita. Esta fotografía nos hace comprender la estrategia y declaraciones del gobierno socialista en el conflicto del Sahara

El Sahara, era una provincia española más con sus representantes en Cortes, con sus habitantes disponiendo de DNI y pasaporte español, con la mayoría de sus habitantes deseosos de continuar en España. Pero, un movimiento guerrillero, de jóvenes ideologizados, exigía la Independencia y atacaba militarmente la presencia española, auspiciado por Argelia y sostenido por una URSS con sus ojos puestos en los fosfatos, en la pesca, hierro, petróleo y gas. Y así les ha ido.


A pesar de ello, España no puede olvidar que buena parte de saharauis tiene pasaporte español, ni que, al menos, un español ha sido asesinado por la acción conjunta de las fuerzas de policía, la gendarmería, el ejército y los cuerpos auxiliares de represión, a quienes se les han unido grupos armados de los colonos marroquíes. En su búsqueda de la impunidad, Rabat ha determinado que periodistas, ni parlamentarios españoles puedan pisar el Sahara, los cooperantes de ONG españolas se han tenido que refugiar y desaparecer de la vista de las fuerzas de seguridad marroquíes, que baten la ciudad de El Aaiun y el resto de poblaciones, casa por casa, en buscar de hombres y jóvenes saharauis. Treinta saharauis han aparecido en la morgue del Hospital de El Aaiun provenientes del campamento de Gdeim Izik y de la capital. En estos días, las violaciones de mujeres saharauis se están convirtiendo en una técnica más para aterrorizar a la población. En aspectos represivos, el régimen marroquí no repara en gastos.


Organizaciones como el Partido Carlista han mantenido siempre su apoyo al Pueblo saharaui

El censo de España establecía la existencia de 72.000 saharauis, y ya en el verano de 1976 más de 70.000 se habían exilado en los campamentos del Tinduf argelino. Un conflicto molesto, marginado las más de las veces, que exige un contacto directo con las gentes de un territorio, que fueron abandonadas, en medio del secretismo más repugnante, cuando en el Palacio de la Zarzuela se consumó la ignominia el 14 de noviembre de 1975, mientras Franco agonizaba después de haber dado la orden al Ejército Español de minar el terreno para que no avanzara la Marcha Verde hacia Al Aaiun. Por tres veces al Ejército Español se le obligó a traicionar al pueblo saharaui. La primera en 1956, en la guerra de Ifni en que se recibió la orden de volver a la costa y abandonar a los soldados. La segunda durante la Marcha Verde cuando se desarmaron a los saharauis de las tropas nómadas y, ahora, con la represión marroquí, con persecuciones y vejaciones indiscriminados, un auténtico genocidio indiscriminado donde se está enterrando cadáveres en fosas comunes en el desierto.

Hablar del Sahara es hablar de una tragedia consentida internacionalmente, que podríamos resumir brevemente: una Marcha Verde diseñada y organizada por EEUU en un hotel de Londres, los Acuerdos de Madrid con su parte secreta, las traiciones auspiciadas por Kissinger (Nobel de la Paz como Obama) y Vernon Walters, el general responsable de la CIA para Europa, las múltiples mentiras de Hassan II y de Mohamed VI, el llamado muro del Sahara, los fosfatos, la pesca, hierro, petróleo y gas, los censos imposibles que reducen al 25% a los saharauis con derecho al voto, las dimisiones de todos los enviados especiales de la ONU por la imposibilidad de toda negociación, el alto el fuego del Frente Polisario de 1991, el fracaso de todos los planes norteamericanos, incluido el de Baker de 2003 que permitía votar a los colonos marroquíes, la huelga de hambre de Aminatou Haidar a finales de 2009, las palizas a Hmad Hamad y otros activistas de los derechos humanos a su vuelta de Argel por parte de las fuerzas de policía marroquíes y que motivaron las protestas saharauis de agosto de 2010. En estos días, la población saharaui sufre constantes bombardeos y saqueos.

España no puede olvidar que sigue siendo potencia administradora de iure, hasta que se produzca el cumplimiento de todas las resoluciones de Naciones Unidas. Los Acuerdos de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania no se ajustan a legalidad internacional alguna, tal como ha manifestado la ONU y el Tribunal de Justicia de La Haya. Declararon que España no podía ceder unilateralmente ni la soberanía ni la condición de potencia administradora.

El gobierno de Rodríguez Zapatero no puede negar las evidencias represivas marroquíes y decir ahora que: “defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante”, ni mucho menos que “no hay datos fiables de las víctimas”. Pero, fiel a la consigna de aquella izquierda de 1975 que decía “el Sahara no vale una sola gota de un soldado español”, Rodríguez Zapatero y sus ministros pretenden rechazar la tradicional doctrina de política exterior española que NUNCA ha reconocido soberanía ni derecho alguno de Marruecos sobre el Sahara.

Leer más...

20/1/10

Una obsesión llamada Inmigración

El escritor ruso Fedor Dostoiewski, en su obra Los hermanos Karamanzov, sintetizaba e ironizaba sobre el pensamiento de aquellos individuos de pretendidos excelsos ideales cuando manifestaba que hay personas que cuanto más dicen amar a la humanidad en general, menos aman a las personas en particular. Eso mismo les pasa a algunos nacionalistas, especialmente a algunos nacionalistas catalanes. Para éstos, su obsesión inmigratoria es ya una cuestión de siglos. ”

Los centros fabriles catalanes del siglo diecinueve, necesitados de mano de obra barata recibieron una primera avalancha de inmigrantes de las zonas más deprimidas de Cataluña, de forma preferente de las comarcas de Lérida y de Tarragona. En general, aún siendo hablantes de la misma lengua no pudieron zafarse de la burla y mofa, ni de ser señalados por su diferencial forma de hablar respecto al habla barcelonesa, que la burguesía consideraba como primigenia, eje vertebrador y como verdad revelada al profeta Pompeu Fabra y que serviría para delimitar la existencia de catalanes de primera y de segunda. Afortunadamente para ellos, pronto llegarían nuevas remesas de inmigrantes procedentes de Aragón, Valencia y Murcia, y hacia éstos se dirigirían los ataques xenófobos de quienes antes habían ridiculizado a los propios catalanes. Los charnegos de Cataluña serían el equivalente a los maquetos del País Vasco. En las estaciones de los ferrocarriles vascongados, cuando se hacía sonar la campana que anunciaba la salida de los trenes, se solía oír esta frase: “Viajeros al tren, gallegos también”. El radicalismo lerrouxista se parapetaría en la inmigración para sus ataques contra la burguesía y en sus jóvenes bárbaros para sus actos anticlericales y de criminalidad manifiesta. Posteriormente, andaluces y extremeños conformarían el grueso de la nueva oleada migratoria en Cataluña y atraerían las iras y truenos de los de siempre hasta ser los nuevos chivos expiatorios de los males de una parte de la sociedad catalana.


Actualmente, la inmigración ya no es estrictamente peninsular, sino que proviene de allende los mares o del territorio de la Unión Europea. Una legislación acomplejada ha hecho de España un territorio de promisión para los inmigrantes que pretenden ganarse la vida con su propio esfuerzo y un auténtico paraíso para quienes llegan a nuestro país con la idea de continuar su actividad delictiva, maximizando el beneficio de cada una de sus acciones, y blanqueando el dinero ilegalmente obtenido sin prácticamente límite alguno.

En las oficinas de extranjería perciben un cambio sustancial en los nuevos emigrantes. En la década de los noventa, llegaban personas con un cierto nivel de estudios que asumía trabajos de muy inferior categoría para huir de las condiciones de miseria, estancamiento y represión de sus países. Cuando solicitaban información y ayuda para la resolución de sus problemas de residencia anteponían el “por favor” a cualquier planteamiento. Iniciado el siglo veintiuno, varían sensiblemente las actitudes, sobre todo, a partir de las regulaciones masivas. Ahora, es práctica común exigir ante cualquier mesa y tildar de racista al probo funcionario que se atreve a decirles que a su solicitud de residencia le faltan documentos. Los insultos que reciben los funcionarios son más que habituales, cuando no se les espera a la salida de la oficina para amenazarlos. Tom Wolfe, en el nuevo periodismo americano, describía escenas parecidas en Maumauando al parachoques.

La extraña alianza de intereses

Las necesidades de producción, legal o sumergida, en la que se ha visto inmersa España, y muy especialmente Cataluña, formularon una extraña alianza entre la alta burguesía y la izquierda política y sindical, que ha acabado por implicar a todos los partidos, incluso los acérrimos nacionalistas identitarios, que también esperan sacar tajada de la inmigración. Para unos será la ley del ejército industrial de reserva que conduce los salarios a la baja; para otros, la esperanza de obtener los votos y contar con nuevas afiliaciones que les ayuden a sostener sus organizaciones y a sus liberados, ya que los nacionales del país les dan, cada día más, la espalda al no querer ser utilizados como carne de cañón para sus desvaríos ideológicos que solamente producen miseria. Unidos en la necesidad de recibir inmigrantes, unos y otros elaboran teorías para justificar los ¡Papeles para todos!, que actuarán de factor de atracción para millones de personas a quienes se les vende un incierto imaginario de Bienestar por parte de la propaganda oficial. Teorías orientadas a frenar el rechazo del autóctono intranquilo por la llegada masiva de millones de inmigrantes en menos de una década. Teorías inverosímiles que justificarán la avalancha con ideas-fuerza tan peregrinas como que los inmigrantes pagaran las futuras pensiones de los aborígenes. Una argumentación de la izquierda socialista y comunista que elude analizar las causas de un problema que, hoy en día, gracias a la demagogia ha comenzado a estallar. Pero, es que ni en los años de mayor auge económico esto fue así. En esos años, los ingresos medios por seguridad social, IRPF y otros impuestos y tasas se acercaban a los 1.470 € por inmigrante, mientras que los gastos ascendían a unos 2.500 € por diversos conceptos asistenciales y de protección social a la inmigración. El que se quiera engañar, que se engañe, pero que siga cotizando lo más que pueda para no verse arrollado por el difícil futuro que nos espera.

Durante la época de vacas gordas, el dinero corría fácilmente, un cierto laissez faire, laissez passer se concretaba en el seno de una sociedad que facilitaba el reagrupamiento familiar y subsidiaba sin cuantificar el coste de dichas alegrías. Los ayuntamientos inscribían a todos los inmigrantes que se acercaban a sus registros, sin importarles que en una misma vivienda se empadronasen veinte, treinta o cincuenta personas. Todo se permitía con tal de aumentar la población, para conseguir así mayores subvenciones del Estado. Llegados con visados de turistas, para algunos la boda con nacionales era el camino seguro que permitía, obtener más rápidamente la residencia, contando con el posterior divorcio exprés. Muchos municipios, como Reus, se obsesionaron con superar los cien mil habitantes.


Al ritmo que crecía la inmigración, muchos nacionales veían como su solicitud de ayudas de los diferentes fondos era rechazada y, con estupor, podían comprobar en las listas de agraciados una mayoría de nombres extranjeros. Año tras año, verificaban esa evidencia en las oficinas de asistencia social de cualquier ayuntamiento u organismo de su comunidad autónoma, circunstancia que, poco a poco, ha tensado la convivencia con “el diferente” llegado desde más de doscientos países. Diferentes lenguas, diversas formas de interpretar la vida se han expandido por el territorio, que ha visto como los inmigrantes, de una forma natural, tendían a agruparse por nacionalidades y a conformar guetos cada vez más cerrados, auténticas casbas organizadas y protegidas por bandas de inmigrantes que tratan de chulear de por vida a sus compatriotas y de utilizarlos de parapetos para sus actividades delictivas. Realmente, no todos pretenden integrarse.

Una convivencia ensombrecida, aún más, a resultas de los actos terroristas del islamismo radical y de la actividad delictiva de las bandas criminales de una larga cincuentena de países que operan en territorio español, como si de verdaderos ejércitos se tratara. También, hemos visto como algunos países han abierto sus cárceles y han expulsado a sus penados hacia la nueva tierra de promisión europea para que se ganen la vida como puedan. Y, en Europa, esas personas han continuado haciendo lo que sabían hacer: delinquir. Cientos de miles de españoles han sufrido ya esa actividad delictiva de todo tipo en sus propias carnes. Actividad delictiva que es de tal dimensión, que genera la impresión de una inseguridad ciudadana permanente en las casas, en las calles, en los barrios, en los centros de estudio, en los comercios o en las zonas de ocio y diversión, y que abarca todos los ámbitos criminales que acompañan siempre a las mafias: droga, prostitución, explotación laboral, extorsión o asesinatos. Todos los elementos del caldo de cultivo de la xenofobia y del racismo que encabrita, cada día más, a amplios sectores de la población autóctona.

Pero, aquí todo es distinto. Si cualquier país establecía controles a la inmigración mediante contingentes anuales, de acuerdo a sus necesidades y a su capacidad para acogerlos como personas con dignidad, en la España del acomplejado Aznar, no, y en la del desquiciado Rodríguez Zapatero todavía menos. En consecuencia, como una llamarada, se extienden los barrios marginales en los que circular por ellos se convierte para los nacionales en una verdadera aventura, incluso a plena luz del día en un buen número de poblaciones. Una vida marginal ejercida de forma endogámica que reducirá drásticamente cualquier esfuerzo de integración.

Cuando el dinero ha dejado de correr con alegría y no se necesita tanta mano de obra, se reconoce en petit comité que no puede haber papeles para todos. Con las vacas flacas, la inmigración ya es harina de otro costal y quienes la víspera defendían “papeles para todos” comienzan a recular hacia el “todos a su casa”. Así, el factor de atracción se torna factor de repulsión cuando la población percibe que aumentan los problemas de convivencia, especialmente con aquellas comunidades de inmigrantes que, superada la fase de penetración e implantación ciudadana, parecen querer actuar más en un plan de conquista y regirse por sus propias leyes, al margen totalmente de aquellas que rigen en el pueblo que los acoge. Aumenta el número de ciudadanos que, día a día, comprueban como el respeto por las costumbres no siempre es recíproco y como surgen los conflictos cuando algunos inmigrantes se especializan en exigir sus derechos y en evitar cumplir con sus obligaciones en las comunidades de vecinos, en el barrio o en el municipio.

Es en época de crisis cuando se empieza a aceptar la inmigración como un problema económico y una cuestión de equilibrio que exige unos límites. Pero, algunos prefieren mantenerse en el error sin un análisis de las causas y de las consecuencias de los actos propios y ajenos, y por temor a que se les considere autoritarios decretan una permisividad distorsionada de valores que desorienta a la ciudadanía y encubre cualquier desatino con el lavado de conciencias que realiza el marketing político. Ese es el progresismo esnob que vende la moto de un enriquecimiento cultural que para ellos no supone ningún riesgo ni amenaza. Un buenismo de clase alta para lavar su conciencia con actos e intenciones. Pero, quien sí convive con personas de perfiles y objetivos distintos a los suyos, en su relación social se puede sentir amenazada, ya que el ser humano busca entornos amigables para convivir que le den seguridad a él y a su familia. Así, quienes definen el pensamiento políticamente correcto, con su mejor intención, exigen a los demás, a los que conviven en zonas con fuerte presencia de inmigrantes, grandes dosis de altruismo que sobrepasan sus propios intereses, sin acertar a comprender sus quejas.

Más de dos lustros de inmigración incontrolada han creado un problema latente que nunca se ha afrontado con seriedad, una bomba de relojería a desactivar con la mayor urgencia y transparencia posible. Como la hipocresía del gobierno socialista se niega a reconocer el problema, Torrejón de Ardoz, Vic, pueblos de Málaga y otros municipios lo plantean aunque con un fuerte trasfondo racista y xenófobo.

Cuando los demás son los racistas

La decisión del alcalde de Vic abre el debate sobre si es aceptable o no la existencia de personas que no figuren en ningún sitio y a las que se les pueda denegar prestaciones básicas necesarias para el ser humano. En el caso de Vic, una localidad que, en los siglos X al XII, fue poblada por personas de procedencia y razas diversas, no es casual la salida de tono de su ayuntamiento, justo un mes después de la celebración del referéndum independentista, en el que los inmigrantes votaron sin DNI, porque se les prometió que obtendrían el certificado de arraigo necesario para residir en Cataluña. Sin embargo, una vez la papeleta en la urna, al solicitar su certificado se quedaban con un palmo de narices y sin la dirección del maestro armero a quien reclamar. "Votamos por Cataluña y ahora se nos expulsan" -dicen arrepentidos mientras inician el camino hacia otras poblaciones.

Evidentemente, la legalidad es consustancial con un régimen democrático, pero, si los primeros obligados a cumplir las leyes las incumplen, la autoridad se resiente y pierde credibilidad, y crea un precedente que habilita a cualquier ciudadano al incumplimiento sistemático de la ley. No obstante, a pesar de la existencia de un documento de recomendaciones de la Taula d’Inmigració i Ciutadania, formada por el gobierno de la Generalidad y los municipios, un informe del bufete de Roca Junyent apuntalaba las tesis del alcalde de Vic e indicaba que “ha tenido un comportamiento ajustado a las más estricta y fiel interpretación de las normas legales aplicables e, incluso, a las normas comunitarias sobre exigencia, efectos y características de los visados emitidos por los Estados miembros de la Unión Europea”. El alcalde de Vic, indica al ministro del Interior, que “en estricto cumplimiento de la legalidad, este ayuntamiento, en aplicación de aquello que dispone el art. 25 de la Ley 4/2000 de 11 de enero que regula los Derechos y Libertades de los extranjeros en España y su integración social se establece una distinción entre los extranjeros procedentes de un Estado miembro de la Unión Europea y aquellos otros que lo hacen de países terceros, es decir, no pertenecientes a la Unión. Para estos últimos, en estricta aplicación y respeto por lo que establece el apartado 2 del mencionado artículo 25 de Ley 4/2000, es preciso que el pasaporte se acompañe del perceptivo visado”. El ayuntamiento solicita al ministro cuáles son las normas legales, internas y comunitarias, que resulten de aplicación.

Una iniciativa criticada por el Consejo General de la Abogacía Española por vulnerar los derechos de los extranjeros, quien advierte que “podría llegar a incurrir en infracción de algún precepto de la legislación penal”. La Ley de Extranjería expresa que: “Los ayuntamientos incorporarán al padrón a los extranjeros que tengan su domicilio habitual en el municipio y mantendrán actualizada la información relativa a los mismos”. La Ley de Bases del Régimen Local prescribe que: “Toda persona que viva en España está obligada a inscribirse en el padrón del municipio en el que resida habitualmente. Quien viva en varios municipios deberá inscribirse únicamente en el que habite durante más tiempo al año”.

Para la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, la postura del ayuntamiento de Vic es “una barbaridad y una medida ilegal, que podría ser motivo de delito” al vulnerar la Ley de Extranjería, que liga derechos fundamentales al empadronamiento, y la Ley de Bases del Régimen Local. Para los constitucionalistas, el padrón es un documento de hecho, no de derecho, en el que deben figurar absolutamente todos los residentes que vivan en un municipio”. Incumplir la ley vulneraría derechos recogidos en el Convenio de Derechos del Niño, por lo que se incurriría en un delito tipificado en el Código Penal. Para el Colegio de Abogados de Madrid, “en sentido civil, no administrativo, cualquiera persona independientemente de su situación administrativa, irregular o regular, tiene derecho y deber de estar empadronado”. ¿Una inmigrante ilegal podrá dar a luz en un hospital? ¿Podrán los niños ilegales asistir a clases en un colegio?

Sin ningún rubor, algunos nacionalistas mezclan sentimientos y elementales razonamientos para disfrazar su fondo xenófobo, que les hace indiferentes al sufrimiento del prójimo. Un nacionalismo, carcomido por treinta años de corrupción, que se ha acostumbrado a reprimir y sancionar a quien discrepa de su pensamiento único, que se parapeta en sus lenguas vehiculares y en pretendidos derechos históricos para ocultarnos su verdadero rostro de intolerancia y xenofobia. Con tal particular jeta, este nacionalismo acaba por no admitir ninguna discrepancia ni crítica, incapaz de argumentar pasa por el insulto al contrario hasta llegar a la amenaza, virtual o no, y de la amenaza letal a la agresión física. Hoy, izquierda y nacionalistas se pelean por dominar un discurso racista que les puede atraer, temporalmente, miles de votos en próximas elecciones.

La inmigración, como tema de Estado, exige un tratamiento serio, sin demagogia, que conduzca al acuerdo político y social en pos de una posición común de toda la sociedad, cuyo ADN es el producto genético de mestizaje de varias generaciones. No podemos olvidar que somos un país donde millones han sido emigrantes y otros muchos continuamos siendo inmigrantes; pero que, ante todo, se es persona con derechos y obligaciones. Al inmigrante no se le puede dejar abandonados a su suerte y al viento de la exclusión social por mucha situación administrativa de irregularidad o ilegalidad en la que incurra. No se les puede relegar injustamente cuando estorban, ni cuando crean roces étnicos, de culturas y religiones.

Es la hora del sentido común, de la solidaridad, de la flexibilidad en las relaciones con los inmigrantes para ver en ellos un hermano, alguien no ajeno a uno mismo, de ver en el inmigrante al Cristo de nuevo crucificado; pero, también, es la hora de no hacer el primo, de no dejarse avasallar por las geoestrategias de aquellos bloques mundiales que buscan, con la desintegración de España, la reconstrucción de su particular imaginario irredento y la utilización de los inmigrantes como su particular carne de cañón, y a la izquierda y a los nacionalismos como su especial caballo de Troya.
Leer más...

22/3/09

Uns amants gens honorables

Diuen estimar-la intensament, i és tan intens el seu amor que pretenen que sigui únic, l’únic. Aquests amants lluiten per aconseguir l’exclusivitat més absoluta de la seva estimada. El seu incontenible desig els incapacita per compartir aquest amor amb ningú. A qualsevol altre persona que pronunciï el seu nom la miren amb recel i contra ells dirigeixen una mirada assassina. El sol esment del seu nom els hi fa entrar en una fase de rauxa i senten en el seu interior els clarins de batalla. I preparen el combat, encara que no sàpiguen contra qui, i comencen a veure enemics en tothom, inclús entre els mateixos aborígens.

Aleshores, entren en un grau extraordinari d’incontinència, tant verbal com a física, i davant l’impossibilitat d’aconseguir-la només per a si, tracten de robar-la, d’apoderar-se de ella per gaudir-ne en exclusiva, i com ella no es deixa, la violenten greument fins arribar a llur violació. La dita popular expressa que n’hi ha d’ amors que maten. Però, ella no vol ser assassinada i crida, crida molt fort, perquè d’arreu acudeixin d’altres que la defensin i que respectin el seu espai interior, que la deixin respirar en pau, que la deixin anar fent, sense violències ni cridòries interessades, tant interiors com més enllà de les seves fronteres.

Ella acostumada a ser estimada en la diversitat i per la diversitat de la seva gent, no pot entendre aquests restrenyiments que li tracten d’imposar. Ella que es universal i culta ha estat estimada, al mateix temps, en diverses llengües, i tem patir noves èpoques d’única expressió quant a la dicció o al pensament. Sent por d’aquest pensament únic, ple de fal•làcies i de tergiversacions de tot tipus, especialment històriques, que li porta cap un cul de sac, on pretenen dominar-la per millor explotar-la. Tem que l’apartin d’un món agermanat, on es sent a gust, per mantenir-la aïllada i que no es pugui escoltar el seus crits contra tanta cunya diferencial inventada que li claven a la seva pell.

Està farta que se n’aprofiten lliurant-la al nepotisme, fent-la prevaricar i instal•lant-la en el suborn o el tràfic d’influències, sagnant-la mitjançant una corrupció generalitzada, el negoci de la llengua o el pagament d'informes sense cap valor. Està farta de que l'embrutin les accions dels seus violadors, aquells pinxos que, per diners, l’ofereixen a altres per fer-ne els gran negocis de les seves vides a costa de que ella quedi exposada, amplament oberta, en pública subhasta. Està farta de tots aquells que diuen estimar-la i que només fan malifetes en el seu nom.

Fastiguejada de que li facin fer tot el que no vol, crida per alliberar-se dels maganyats que l’exploten, que l’embruten i que la violen contínuament, un darrera de l’altre, per davant i per darrere. Crida contra aquells podrits que volen seguir explotant la gallina dels ous d’or i que neguen que el que li fan sigui violència de gènere. En la seva desesperació, crida a les persones honrades i senzilles, tant de dins com de fora, perquè l’alliberin d’uns llibertadors llibertins que acabaran matant-la quan no puguin treure-la ja el suc i no els hi sigui necessària. Està farta de tants vividors que s’enroquen en la bandera en una forma directament proporcional al nivell de les seves malifetes. Està farta de tants conversos, de tants estomacs agraïts, i de tants abduïts pel pensament únic nacionalista, sustentat en aquell signe diferencial i element de cohesió social que és el victimisme, amb el qual queden exempts de tota responsabilitat per les errades comeses. Un victimisme que condueix cap a l’autodestrucció i al suïcidi. Catalunya, doncs, crida en llur defensa per acabar amb la malson d’aquells personatges que, en el seu nom, la malmeten i l’exploten malgrat que facin creure que son els seus exquisits i exclusius amants, els únics capaços de dir-li romanços com nació i que a ella li sonen a bajanades. Crida perquè volen portar-la cap un camí desèrtic i obscur al que li diuen independència, on només li esperen noves i continuades violacions per part dels que s’anomenen Honorables i Molt Honorables.


Para traducir el texto pueden recurrir a traductores como:
http://www.internostrum.com/indice.php
http://www.programas-gratis.net/b/traductores-catal%C1n
Leer más...

13/2/09

Cainismo e impunidad

Los griegos llamaban ethos a la costumbre. Como residuo del comportamiento animal en el ser humano, el cainismo se ha convertido en una mala costumbre de las tierras hispánicas.

Actualmente, se considera que el objeto de la etología, como la rama de la biología y de la psicología experimental, es el estudio del comportamiento de los animales en libertad o en condiciones de laboratorio. Estudia las características distintivas de un grupo determinado y su evolución para la supervivencia del mismo; por extensión, los seres humanos entramos en su campo de estudio. Integradas en su seno la psicología comparada y el conductismo, la etología tratar de describir y comprender la conducta, el instinto, las pautas que guían la actividad innata o aprendida de las diferentes especies animales, y aspectos como la agresividad, el apareamiento, el desarrollo del comportamiento, la vida social, la impronta y otros muchos. En estado salvaje, los animales manejan ciertos códigos impuestos por la propia lucha de supervivencia, por ser el más apto para dirigir una manada o ganarse el derecho a comer o a copular primero.

Día a día, se observa en todo tipo de organizaciones esa conducta agresiva característica de las aves rapaces, consistente en destruir al hermano (o a los menores) por parte del más fuerte, que pasa a acaparar la comida y la atención de sus padres. El Águila Real o los cucos practican el cainismo, y en los tiburones ovovivíparos funciona el canibalismo intrauterino: antes de abandonar el cuerpo de su madre, las crías más fuertes devoran los huevos de los padres sin eclosionar y a sus hermanos más débiles.

Desde que el bíblico Caín, movido por los celos, mató a su hermano Abel, se define el cainismo como actitud vengativa contra los propios familiares, compatriotas o amigos. En Roma fue singular el de Calígula. Entre nosotros, Machado resaltó el de la tierra de Alvargonzález: “mucha sangre de Caín tiene la gente labradora”. El poeta tratará de enseñarnos que las cosas no pueden funcionar si prima la envidia, la maldad y el afán de codicia, y con ellas no podrá existir acuerdo mutuo y que esa maldad impide la prosperidad de la sociedad, que quedará triste y pobre, sin volver a ser lo grande que fue.

Muchos militantes políticos y sindicales atentan contra sus propias compañeras y compañeros. Casi siempre fruto de la corrupción, otras veces por el espionaje de unos sobre otros, y muchas otras por la degradación moral a la que han llegado por su soberbia. Tratan de acabar con el afín por temor a la libertad, por pánico a un mundo exterior al que sienten como una amenaza. Potencialmente asesinos del otro se disfrazan ellos mismos de víctimas. Para disimular su complejo de inferioridad ante lo exterior, paradójicamente, caen en un paletismo que admira todo lo externo y critica desaforadamente lo propio. Ese cainismo-paletismo les hace perder, incluso a dirigentes de partidos centenarios, la perspectiva de su propia organización y la del país en que viven, del que desconocen su nivel de desarrollo obnubilados por otros países-mitos, al tiempo que descartan evidencias innegables como su homologación con cualquier otro país de su entorno, o el hecho de superarlos en aspectos tales como calidad de vida, atención sanitaria, cuidado de los mayores o esperanza de vida...

La actitud y comportamiento del cainita queda al desnudo en los medios de comunicación y en los foros que controla o en los que participa en la red. Si administra un foro borrará todos los comentarios que no sean alabanzas hacia su persona e intereses. Sus lamentables e hirientes comentarios se escudan en el anonimato o en los pseudónimos. En esos foros destaca la tristeza de sus comentarios, su pobreza argumental aunque se diga poseedor de la verdad y se considere el único capaz de otorgar patentes de democracia.

La opinión de los demás, ni el sentido de sus palabras, no le interesa en absoluto, tan sólo constituyen la excusa para sus insultos y descalificaciones. En su inmadurez personal y democrática, como criatura mimada que es, se muestra incapaz de acercarse a sus hermanos, a sus compatriotas y al resto del mundo. En su locura, él mismo interviene para atacar y para defenderse de sus propios ataques. Sabemos por su IP que se pueden llamar Alfonso, Maria de la D o de lo que sea, Maria de la O, Delia, Evaristo, Godofredo, José Jesús, José María, Ludgarda, Paco, Paquito o Patxi y pocos nombres más. Sabemos que, a diario, acuden a su cita internauta para librarse de sus amarguras, de sus frustraciones, para arremeter contra los jóvenes de su misma organización al no haber podido superar el trauma de la pérdida de su propia juventud. Contra todo aquello que se mueve y que suena a alegría, a futuro y a vida, vierten toda su bilis y todo su odio.

Los cainitas se organizan jerárquicamente y unívocamente en torno al presidente o secretario general; es decir, alrededor del jefe, conformando un aparato de anónimos de la política, para luchar por una hegemonía en la esperanza de recoger las migajas del poder. La práctica común del cainismo alcanza su cenit cuando existen más aspirantes que cargos vacantes, o cuando se enajenan locales de la propia organización, y piensan ¡cuántos menos seamos más nos tocará en el reparto de bienes o en el de prebendas del cargo! No están para compartir con nadie, ni para repartir nada, si no para someter a los otros mediante una relación sado-masoquista. Es, entonces, cuando aflora salvaje el sectarismo y a los otros se les amenaza, calumnia, difama, silencia; se les exorciza, se les envía al ostracismo o se les induce a tomar cicuta.

Su fuerte animadversión hacia los afines les lleva a rivalizar con ellos hasta en las cosas más nimias. El cainita no puede admitir que nadie tiene toda la razón; porque su pretensión de dominio le hace olvidar toda unidad táctica y estratégica. Al tratar de imponer su pensamiento único y sus fines sobre la mayoría, y por su incapacidad para obtener la confianza de los demás, el cainita eliminará a todo aquél que no le ría las gracias de su discurso.

En su ardor mesiánico, en su tergiversación de la historia, en su intolerancia hacia las idiosincrasias, el cainita abandona convicciones, si alguna vez las tuvo, y opta por el radicalismo dialéctico para arrinconar a los otros y amedrentar a los propios, a quienes considera traidores por definición. Monotemático en su obsesión, la paranoica redundancia del cainita sólo sabe ver conspiraciones hacia su persona, que pretende trasladarlas hacia su organización como si alguien la estuviera atacando. Acusa a los demás de todo aquello que él hace.

Incapaces de reconocer el fracaso de su idea, los cainitas creen disponer de la mayor impunidad, por lo que se dedican a fomentar el odio, a insuflar el rencor y a satisfacer los bajos instintos del animal que llevan dentro.

Derivado del latín, punir significa castigar y vengar, un verbo que impregna el léxico judicial; pero, como la Justicia considera que esa no es su misión, el delito puede quedar impune si no se castiga, y si el delincuente se va de rositas se genera impunidad. Los políticos que se camuflan bajo las garantías procesales acaban institucionalizando la impunidad política, y proceden a repartirse el poder y a otorgar protección a “sus contribuyentes” como si de una banda de mafiosos se tratara. Como la presencia en las instituciones políticas es el botín que espera a los arribistas, los paganos de estas comisiones –especialmente los constructores- se organizan, conforman listas y se presentan a las elecciones para ahorrarse las mordidas a las organizaciones políticas, ya que los gastos de una campaña electoral supone un coste muy inferior a los impuestos revolucionarios exigidos por los partidos políticos. Así, la contradicción léxica entre punición e impunidad inspira nuestro régimen jurídico, por lo que mafias, matones y pistoleros se van abriendo camino en el seno de las organizaciones y de nuestra sociedad para imponer su justicia.

El objetivo cainita es dividir para vencer, y, con tal de acabar con aquellos a los que ha considerado sus adversarios, arroja piedras contra su propio tejado aunque hunda la casa construida por todos los miembros de la organización y no quede más que ruinas. En su obsesión por gobernar, el cainita se olvida que las urnas castigan las divisiones en los partidos.

Leer más...

1/6/07

Inseguridad Ciudadana

Cada día los medios de comunicación ocupan gran parte de sus espacios con el tema que denominan seguridad ciudadana. Terrorismo, delincuencia organizada, violencia producto de la desesperación y violencia doméstica nutren la información que nos hacen llegar y que nos repiten sin cesar. El tratamiento dado a estos elementos de distorsión de la convivencia y el contenido unilateral de sus mensajes configuran un panorama informativo que los gobiernos aprovechan para implantar el miedo en la conciencia de la mayoría y producir la sumisión de los ciudadanos a sus políticas de carácter antisocial, que varían de contenido derechos fundamentales y libertades políticas.

Toda dictadura utiliza estos elementos como garantía de su permanencia en el tiempo, El franquismo los utilizó a fondo. Recordemos aquellos referéndum en que había que votar sí o sí, porque ello significaba un "Piensa en tu hogar, Vota la Paz". Recientemente, los demócratas reconvertidos de UCD, PSOE o PP, con más medios para la manipulación de las conciencias, han hecho de la desinformación ciudadana el mejor instrumento de control de la población sin la necesidad de mostrar un gran aparato represivo, gracias a la capacidad tecnológica actual del país.

El planteamiento represivo de la huelga general del 20-J señala esa dirección con las instrucciones y actividades del Ministerio de Interior; con la elaboración de listas negras, tanto en la actividad económica privada como en la administración pública sometida a los caprichos del PP y de sus socios parlamentarios. Por ejemplo, durante dos semanas, miembros del PP realizaron una sutil campaña de amenazas y coacciones dirigida al personal al servicio de la administración pública que pretendía ejercer el derecho constitucional de huelga.

Para el gobierno de turno, sea demócrata, autoritario o dictatorial, la seguridad ciudadana queda restringida al ámbito de la delincuencia, a su prevención y, principalmente a su represión por parte de los cuerpos y las fuerzas de seguridad, así como a encausarla ante los tribunales de Justicia. Con ello se soslaya que la seguridad ciudadana abarca todos y cada uno de los aspectos de la vida de cualquier persona y que no puede quedar reducida, por tanto, a una mera cuestión policial y judicial.

La cotidiana inseguridad

Inseguridad son, desde luego, los coches bomba, tiros en la nuca, secuestros, asaltos y robos, con intimidación o sin ella, con violencia de pistolas, navajas o palos, que se producen en las vías públicas, viviendas, casas de campo, establecimientos comerciales, vehículos o gasolineras, alguna de éstas con más de sesenta atracos y alunizajes en tres años. Indefensión de viandantes, de inquilinos y propietarios, de agricultores y familias, de trabajadores y empresarios que se encuentran con el arma amenazante junto a la cabeza, o en su cuello. Ciudadanos, todos ellos, que sintiéndose "totalmente indefensos" piensan que "las denuncias no me han servido de nada" y que "el aumento de las franquicias para garantizar la cobertura de los posibles daños suponen muchas horas de trabajo solamente para pagar los seguros".

Circunstancias que imposibilitan tener empleados que quieran trabajar en estas condiciones y a quienes los empresarios aconsejan "no oponer resistencia y entregar todo lo que tenga". La proximidad a "focos de venta de drogas o zonas de diversión nocturna sin excesivo control y con abundancia de sustancias prohibidas" define la peligrosidad de una zona. El agresor suele ser un varón, joven, drogadicto y con antecedentes penales, que utiliza coches robados para realizar "su tarea" y conseguir, normalmente, unos cientos de euros, tabaco, tarjetas de crédito o de telefonía móvil y bebidas alcohólicas. Para estos casos, ni el decretazo de la reforma laboral ni las impopulares ETT son capaces de disponer de los trabajadores "con el perfil adecuado". Unos trabajadores sometidos a la inseguridad de la ayuda al desempleo programada por el PP.

La queja de los afectados es constante y suele ser idéntica en la mayoría de los casos "se van pasando la pelota unos a otros y al final nadie hace nada". A la impotencia de los agredidos se suma la impotencia policial, que es comprensible ante la rápida puesta en libertad de los detenidos, en un alto porcentaje reincidentes. Sensación que se "e agravada por los sueldos de quienes son los encargados de proteger a la sociedad. Policías nacionales, con una media de 46 años, sufren sueldos que van desde 721 a 1.081 euros, y que se sienten agraviados porque la policía autonómica y local gana entre 360 y 420 euros más. Con su protesta de trabajar a reglamento, cumpliendo solo las órdenes de sus superiores recibidas por escrito al inicio de la jornada, reducían su iniciativa a los servicios urgentes, humanitarios o con motivo de delitos contra la seguridad del Estado.

En la España del 2001, se constató un 10 por ciento de incremento de la delincuencia mientras el presupuesto dedicado a las fuerzas de seguridad descendía desde el 0,63 por ciento del PIB en 1996 hasta el 0.52 actual y su plantilla disminuía en 8.000 efectivos en los tres últimos lustros. Así pues, los sindicatos policiales consideraron un desatino las declaraciones del ministro del Interior, Mariano Rajoy, que relacionaban inmigración con aumento de la delincuencia tras una lectura manipulada de las estadísticas correspondientes. Una policía que no puede olvidar los desequilibrios e inestabilidad que son consecuencia de la lucha entre las mafias de la inmigración -argelinas, marroquíes, chinas, rumanas, rusas. colombianas, subsaharianas que compiten por controlar territorios en los que ejercer su dominio y por condicionar la vida de cientos de sus compatriotas que. en el intento de mejorar su situación familiar y personal, caen en sus redes explotadoras.

Inseguridad es el hacinamiento de los presos en cárceles que, habitualmente superan el doble de su capacidad. Por ejemplo, el centro penitenciario de preventivos de Tarragona con capacidad para 150 internos, alberga a 316 reclusos, muchos de ellos presos en cumplimiento de condena. Centros en los que se hace caso omiso a la recomendación del Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo catalán) de desmontar la cuarta litera de las reducidas celdas.

Existe duda y perplejidad cuando el gobierno critica las decisiones de los Tribunales de Justicia que no se adecuan a sus necesidades políticas y pretende coartar así las resoluciones judiciales en casos como el del Tribunal Supremo que consideró que la apología del terrorismo de ETA no era un delito de terrorismo, sino de opinión, aún a pesar de que el Código Penal, modificado por el Ejecutivo y el Legislativo, tipificaba la exaltación terrorista como un delito de terrorismo. Un gobierno que asegura es delito dar vivas a BTA, pero que no lo es justificar la acción de los GAL.

Hay inseguridad cuando los vecinos se lanzan a la vía pública para llamar la atención por el aumento de la delincuencia en sus barrios, o porque se vende más droga en la calle o se ocupan pisos ilegalmente; cuando son sometidos a las mil y una forma de fraude alimentario, al deterioro medioambiental y a la represión de los intereses de la corporación médico-farmacéutica.

Igualmente, los ciudadanos manifiestan su perplejidad cuando su propio Ayuntamiento muestra sus dudas y quejas por el despliegue de los cuerpos y las fuerzas de la seguridad del Estado, que dejan abandonado el municipio.

Inseguridad ciudadana es también la accidentalidad en nuestras carreteras cuyos puntos negros continúan durante décadas siendo los mismos y el permanente tránsito de materias peligrosas por nuestras poblaciones; la accidentalidad aérea de avionetas y helicópteros; o el creciente cierre de estaciones ferroviarias que evidencia la nula intención de ampliar y mejorar otros servicios que no sean los del TALGO, Euromed, o AVE. Una búsqueda de la rentabilidad económica que obliga a incrementar el tráfico rodado sin una mejora paralela en las condiciones de nuestras carreteras.

Y no es menor la incertidumbre que produce la calcinación de miles de hectáreas de bosques en los incendios forestales de cada temporada; la ausencia de preocupación por la conservación de museos, parques, jardines o grupos escultóricos al aire libre, cuyo estado suele ser preocupante ante la degradación que produce la climatología, la dilatación de materiales a causa de los cambios de temperatura, el desprendimiento de materiales y otros factores como el gamberrismo. O la seguridad en las piscinas públicas, en las que cada verano mueren decenas de bañistas. De la misma forma, la permisividad con la que actúan los subasteros en la compra de pisos y empresas, actividad que afecta a miles de familias cada año, se convierte en una muestra más de inseguridad ciudadana.

Además el abuso partidista de las instituciones y del dinero público, o la fiebre por inaugurar obras (encauzamientos de ríos, puentes, parquings, piscinas, guarderías,...) refuerzan la idea ciudadana de la existencia de una corrupción muy extendida. Toda una estrategia electoral que, semanalmente, permitirá inaugurar cualquier cosa siempre que haya delante una cámara o un micrófono.

Inseguridad que se manifiesta de nuevo en el informe 2002. Ahora que es la hora de saber. con el que Amnistía Internacional denuncia el recorte de derechos humanos y la generalizada restricción de libertades tras el 11-S. Esta ONG mundial denuncia que, so pretexto de la lucha antiterrorista, ha aumentado la represión, las ejecuciones extrajudiciales y judiciales, las desapariciones, los casos de tortura o maltrato y el empeoramiento de la situación de los presos de conciencia. Gobiernos dictatoriales o democráticos están convirtiendo en norma "el doble rasero y el enfoque selectivo". Los extranjeros, sobre todo musulmanes, son sometidos a una justicia de segunda clase en las que los simples indicios y conjeturas se convierten en pruebas fehacientes, y en la que se suspenden garantías procesales con la detención indefinida de sospechosos. Sin respeto a los derechos individuales, el racismo se abre camino y se agrava la situación de los refugiados, al tiempo que se aprovecha el momento para reprimir toda disidencia interna.

No es una vaguedad que EEUU, el país en que más han retrocedido los derechos humanos desde el 11 de septiembre, haya participado en las maniobras Dynamic Mix 2002 de la OTAN realizadas, del 21 de mayo al 7 de junio, en el campo de San Gregorio en Zaragoza. Más de quince mil soldados jugaron a que "el enemigo" atacaba España y a que los yanquis coman a salvarla. A su base logística situada en el puerto de Tarragona le dieron el nombre de Camp Toro Bravo. Las autoridades locales trataron de justificar esta presencia militar norteamericana con el ingreso de divisas que eso iba a suponer. "Los marines gastan cero patatero" -afirmó el presidente de la Federación de Uniones de Comerciantes de Tarragona. Hamburgueserías y Clubes de Alterne se llevaron la parte más sustancial del teórico gasto, ya que si la comida diaria -se la trajeron enlatada, no se les vio comprar verduras ni productos frescos. Pero, esa presencia militar en territorio español implica las bases aéreas y navales de EEUU y sus almacenes de armas nucleares. Porque esa presencia es evidente causa de inseguridad para buena parte de la población española.

La inseguridad económica

La incertidumbre también viene determinada por otros factores. Por ejemplo, los cambios radicales en las divisas perjudican el equilibrio económico, puesto que éstas cotizan de distinta forma dependiendo de la solidez o no de los fundamentos de las economías nacionales. Una moneda más cara, a corto plazo, tensiona el comercio exterior, pero, a medio y largo plazo, favorece la evolución de la inflación y el abaratamiento de costes.

Cuando el modelo de economía que representan las grandes empresas utilizan unos mecanismos de dirección viciados hasta favorecer y justificar abuso tras abuso la duda se cierne sobre los ciudadanos. Ejemplo de ello, en el escándalo de las acciones de Telefónica, de los fondos ocultos del BBVA y en un largísimo etcétera coincide el manejo oculto de cuantiosos fondos, que se vuelven opacos incluso para los propios miembros del consejo y de las juntas de accionistas. Un dinero útil para pagar sueldos a los propios consejeros, o abrir cuentas en paraísos fiscales, tanto como para sobornar políticos de todo tipo, o enjuagar pérdidas en operaciones arriesgadas. A cada oferta pública de acciones de unas compañías por otras, los altos ejecutivos acaban repartiéndose los puestos del Consejo como si de un apreciado botín se tratara.

Algunas entidades han pretendido paliar estos escándalos con una política de nombramientos de consejeros independientes en representación de los pequeños accionistas en un Consejo de Vigilancia, paralelo al Consejo de Dirección que integra la plana mayor ejecutiva. Una nueva falacia puesto que tales independientes dependen cada vez más de quien los nombra y determina sus cuantiosas remuneraciones para que cumplan sus funciones. Un sistema que se presta a toda clase de abusos y corruptelas, que se harán patentes en caso de conflicto cuando estos independientes se olviden de actuar con la necesaria neutralidad. En caso de cese, se les garantizarán indemnizaciones mínimas de unos tres millones de euros.

Una situación de agitación antisocial que la propia Unión Europea pretende cambiar con su Estatuto de la sociedad anónima que establece un sistema dual con un consejo de gobierno y otro de control, siendo éste último quien presidirá las juntas generales.

El eje americanizante formado por los gobiernos de España, Reino Unido e Italia, que se han creído el miro de la superioridad americana, muestra su retraso en la cuestión de la productividad mientras vislumbran cómo Irlanda y los países nórdicos la igualan y Francia, Alemania o Bélgica superan en productividad a los EEUU.

Crea desequilibrios el seguir a machamartillo el modelo estadounidense. Un paradigma en el que la bolsa es un arma de doble filo, pues si bien genera grandes volúmenes de dinero, éste es una fuente anecdótica de capitales para las empresas. En este sentido, el 90% de la inversión entre 1952 y 1995, fue financiado de forma interna sin emisión de acciones. En la bolsa cada hora cada hora se valora capacidad de dirección de una empresa y si ésta debería ser sustituida. Las empresas se encuentran en situación de venta permanente, y ante la necesidad de facilitar beneficios constantes recurren a los trucos contables, y como si se tratara de un juego de casino inflan artificialmente sus resultados, manipulando el activo con grandes fondos de comercio que sobrestiman su beneficio. Así las empresas se convierten en compradoras netas de sus propias acciones, endeudándose en el mercado de bonos al tiempo que revalorizan el valor de las opciones de sus consejeros. Con el crecimiento de empresas híbridas como Enron, Tyco, WorldCom, etc., el entramado empresarial se hace más complejo, y convierte a la empresa en un ente abstracto con sistemas de contabilidad impenetrables.

Por mucho que nos expliquen qué innovación y productividad derivan del capital riesgo y de los mercados de capitales, se nos hace difícil pensar que la eventualidad e inestabilidad de la economía neoliberal pueda generar una inversión que comporte innovación a largo plazo. Solamente con ese conjunto de sensaciones de firmeza, estabilidad y consistencia que muestra la seguridad se puede ofrecer garantías al inversor no especulativo.

(Publicado en El Federal núm. 14 - Julio 2002)
Leer más...

18/5/07

No todo vale


Cuando arrecian las campañas electorales, parece que, en el ámbito público y en cualquier aspecto de la vida, todo pudiera valer. Se puede difamar, engañar o mentir públicamente sin que el conjunto de la sociedad reaccione ante tan deplorable espectáculo. Se denigra, estafa o insulta para obtener una expectativa de poder o alcanzar el poder económico, político y social. Si entre ellos no se posibilidad alguna de defenderse, menos oportunidades dan a los terceros a quienes someten a sus mentiras, y a los difamados, engañados, denigrados, estafados e insultados. Esta situación anómala se toma como normal, aunque no se corresponda con ningún tipo ideal de sociedad ni de personas.

Cada día resulta más evidente que lo que el poder define como normal es lo que sirve de norma para conformar las reglas que se deben seguir y a las cuales se tendrán que ajustar conductas, tareas, actividades, etc. La norma queda, así, configurada como un precepto jurídico. A ese conjunto de normas aplicables a una determinada materia o actividad se denomina normativa. Para su aplicación se instituyen conceptos como falta o delito, que facilitan la coacción y la compulsión física, y que se combaten mediante un conjunto de amenazas, multas, sanciones y penas que pueden llegar al encarcelamiento y, dependiendo del país en cuestión, a la desaparición del disidente.

Si lo oficialmente normal, no resulta “normal” para parte de la sociedad, el poder puede considerar que su orden ha quedado alterado y tenderá, por tanto, a regularizar, a “normalizar” la situación. A fin de que “una cosa sea normal”, se elaboraran tipificaciones para conducir, o impeler, a la sociedad a adoptar un tipo, modelo o norma determinada. Como por definición no puede existir algo políticamente incorrecto, las normas dictadas para favorecer a la oligarquía económica, financiera, política o militar se considerarán de obligado cumplimiento y de general observancia, cuando deberían representar, en todo caso, una excepcionalidad. De esta manera, la excepción deviene en norma para todos aunque lesione intereses generales. Es evidente que no todo puede valer indiscriminadamente, máxime si es en contra el sentir de aquella parte de la sociedad que tiene asumidos unos valores que dan subsistencia y firmeza a sus acciones, e importancia a las cosas cotidianas, a las palabras o frases que conforman toda convivencia.

Convivencia que se erosiona con las actuaciones en plena campaña de los candidatos de las grandes máquinas electorales, entonces muchos nos preguntamos: ¿Cómo pueden tener valor para decir eso? ¿Cómo pueden negar todas esas evidencias en su contra? ¿Cómo pueden mostrar tanta osadía y alardear tanta desvergüenza para arrastrarnos al peligro de su ineficaz gestión? ¿Por qué tenemos que arrostrar con los delirios de sus grandes empresas, de sus obras faraónicas?

Entre el progresismo y la reacción, ambos al servicio exclusivo del sistema neoliberal, se nos presentan como valores elementos que no dejan de ser simples habilidades o bienes que, como los adscritos a la tecnología de la comunicación, son considerados como fines en sí mismos y cuya posesión se plantea como una necesidad obsesiva. Hasta cuando tendremos de esperar para plantearnos qué realidades, qué valores son estimables y cuáles no, cuáles resultan positivos y cuáles son negativos, qué jerarquía se establece entre ellos para el desarrollo ético de la sociedad.

Se acerca el tiempo de establecer connivencias y acuerdos entre todas las personas interesadas en que la sociedad funcione de acuerdo a valores, es el momento de luchar por recuperar aquellos valores cívicos que nos animan y nos dan entereza para cumplir con nuestros deberes de ciudadanía, sin arredrarnos por amenazas, descalificaciones, peligros ni vejámenes. Es hora ya de olvidar aquella sandez del fenecido siglo XVIII que encasillaba a la gente en derechas o izquierdas, puesto que vivimos de nuestro trabajo y no de los cuentos de la burguesía liberal. Porque, estamos en una época de absoluta descomposición moral, donde derechas e izquierdas son la misma porquería, y donde no cabe más posibilidad que distinguir entre personas honradas -honestas y honorables- o entre personajes sinvergüenzas y de impresentable catadura moral. Y sin importarnos que lluevan chuzos de punta, de acuerdo con el proverbio árabe, diremos: “No eres más porque te alaben, ni menos porque te vituperen”.
Leer más...

11/5/07

Aprende a decir NO

Algunas personas equiparan su deseo de vivir en paz con el decir amén a todo. De manera constante dicen sí a los actos de cualquier gobierno, a las leyes emanadas del poder legislativo, a las actuaciones y resoluciones del Ministerio fiscal, a los autos y sentencias del Tribunal de Justicia. También, se someten a las decisiones de cualquier Ayuntamiento, Consejo Comarcal o Diputaciones por más que mascullen palabras en silencio. Su capacidad afirmativa les pone en el punto de mira de cualquier Institución que, sin escrúpulos, les deniega sistemáticamente sus solicitudes a sabiendas de que nunca se meterán en el berenjenal de recurrir. Estas personas no llegan a plantearse la legitimidad, la justicia, e incluso la legalidad de la actuación del poder. Por el contrario, son capaces de autolesionar sus derechos con tal de no ofender al que manda.

Con su diario asentimiento, allanan el camino a los poderosos –gobiernos, instituciones y organizaciones nacidas en el seno de la sociedad- para que, con maneras más o menos sutiles, ejerzan la coacción y la coerción. Cualquier método parece válido cuando se trata de coaccionar para conseguir un objetivo, por más simple o inmoral que éste sea. Este mundo en que vivimos, aparentemente civilizado y democrático, presenta dos características esenciales: la imposición de un pensamiento único y la presencia permanente del miedo, ya sea a un atentado, ya sea a no poder pagar los múltiples créditos suscritos y a perder los bienes adquiridos con ellos, etc. La idea de sobrevivir a toda costa se difunde en nuestra sociedad y para ello se aconseja a la población responder con un Sí a las propuestas de los instalados. Decir amén a todo puede evitar un buen número de dificultades, puede impedir el cerrarse una tras otra todas las puertas, así como no adquirir la condición de apestado.

La doble imposición –pensamiento único y miedo- tiende a dificultar el pensar objetivamente, y, en consecuencia, el poder examinar la realidad en toda su complejidad y con la distancia precisa para que las emociones no enturbien nuestro juicio. La sensación de una violencia incierta y descontrolada que la población percibe asociada a la economía como vehículo globalizador otorga mayor valor a un terrorismo, que se presenta bajo cuatro aspectos: económico, ecológico, de masas y de Estado. Ese terror, implantado como condición sine qua non de nuestras vidas, nos impele, todavía más, a decir que sí a todas las propuestas que emanan del poder, por disparatadas que éstas sean. La labor de zapa y de deformación de la conciencia que realizan los grandes medios de comunicación convertirá el mayor disparate en uno de los mayores aciertos de la humanidad.

Para contrapesar la acción y efectos de los continuos disparates que se dicen y se hacen, las personas disponemos de capacidad para decir NO, cuando la ocasión lo requiere sin tener que caer, por ello, en la sinrazón del No sistemático por principio.

Todos hemos sufrido alguna vez aquellas personas que, por sistema, se oponen a todo aquello que es planteado por otros que dispongan de escaso poder, ante quienes pondrán toda clase de obstáculos sin importarles de qué se trate. Para estas personas, el decir NO les hace sentirse importantes ante sus “iguales”, ya que piensan que de esta forma nada se puede hacer sin su consentimiento. En su lógica, tratarán de rechazar ostensiblemente aquellas actitudes que se sitúan al margen o enfrente de lo políticamente correcto, puesto que no toleran ninguna digresión. Habitualmente, son personas con ciertos problemas de personalidad, como falta de seguridad en sí mismo, que ocultan bajo la apariencia de oponerse a lo que pretenden los demás. Se ofenden con gran facilidad si alguien les lleva la contraria, y si encuentran resistencia replican con gran agresividad o se muestran desconcertadas, llegando a romper toda relación con los “ofensores” y a no querer saber nunca más de ellos.

Todos hemos conocido, también, padres y educadores incapaces de decir NO a los caprichos de hijos y alumnos, que han acabado sin saber cuáles eran los límites de su personalidad y les ha conducido a una vida auténticamente desgraciada. Asimismo, en ocasiones, vemos, escuchamos o leemos como diversos personajes, políticos o no, manifiestan opiniones o muestran unas actitudes en público, cuando, en la intimidad, opinan lo contrario o realizan valoraciones en un sentido diferente.

¿Cómo se consigue que muchas personas digan realmente lo contrario de lo que piensan o sienten? Sin duda, la insistencia de determinados grupos sociales, la influencia de los grupos de presión económicos, las “Brunetes” mediáticas con su infantería de tertulianos y su batería de reptiles a sueldo de los fondos reservados, las consignas y órdenes de las direcciones de partidos y sindicatos, la ridiculización de las posturas ajenas a los valores individualistas y hedonistas del sistema, presionan sobre todos aquellos que defienden un conjunto de valores que cuestionan la sociedad actual en cuanto a su atonía moral y su descomposición ética. Así consiguen que algunos que rechazarían o pondrían en duda aspectos sociales o políticos, se manifiesten con un “Sí, pero...”, siempre alegando que no se dan las condiciones objetivas para actuar en contra del sistema.

El pensamiento único neoliberal actúa ya sin ninguna cortapisa política, social o ética, impone el gregarismo y el mimetismo social, condena a quienes disienten o se rebelan a no salir en la foto, y, para vivir cómodamente, exige la aceptación por las personas de su modelo de esquizofrenia social que, justificándose en la seguridad, cercena derechos y libertades, arrancadas por las luchas de las clases populares, al tiempo que utiliza la política y sus corruptelas como un modus vivendi de alto estanding y que anula el respeto a las creencias y a las opiniones de los otros con tópicos y malentendidos de un progresismo de taberna que, como toda argumentación, descalifica exhalando gritos, groserías y procurando el permanente desprestigio del contrario.

Ante ese panorama, aprender y acostumbrarnos a decir NO es un ejercicio de pura higiene mental y social.
Leer más...